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Llevaba ahí desde hacía siglos, pero todavía no lo habían bautizado. Era el 4 de febrero de 1541, Francisco de Orellana partía con sus hombres en una embarcación desde Guayaquil. Sostuvieron combates con las tribus que les salían a su paso. Cada día que pasaba, los expedicionarios iban muriendo, los abastecimientos se iban agotando y la esperanza de llevar a buen puerto la expedición desaparecía. Pero Francisco de Orellana perseveró. Continuó río abajo durante más de siete meses. Un año después de su partida, el 12 de febrero de 1542, llegó a la desembocadura del Amazonas. En ese costoso trayecto, la expedición fue atacada esta vez por feroces mujeres guerreras, de piel blanca y pelo largo, muy similares a las amazonas de la mitología griega. Es posible que solo fuesen indígenas. Pero a partir de entonces aquella parte del mundo dejó de ser un rincón sin nombre para convertirse en el Amazonas.

Recurso natural del amazonas

Aguas del Amazonas, cerca del Río Negro.

Hoy ya no pasa desapercibido para nadie. El río Amazonas, con todos sus recursos naturales, es un extenso y caudaloso cauce de agua ubicado en Sudamérica. Recorre el continente de oeste a este, desde la cordillera de los Andes en Perú hasta la costa atlántica de Brasil. Con una longitud de 6800 km, se ha convertido en el río más largo y caudaloso del mundo (aunque el Nilo le hace bastante competencia). La cuenca del Amazonas es también la cuenca hidrográfica de mayor superficie del planeta y en ella reside la selva amazónica. Tan destacada como el río, esta selva de más de 8 millones de km² constituye la décima parte de todos los bosques del mundo, de forma que gran parte del aire que respira la humanidad entera se purifica justo aquí, en la Amazonia.

Es cierto que se han hechos muchos estudios acerca de los límites del Amazonas y ninguno de ellos coincide: las dimensiones de la cuenca del río no se han delimitado a partir de las fronteras políticas ni de los ecosistemas. Definir la Amazonia es realmente difícil debido a la enorme diversidad política, biológica, humana, social, económica y cultural que posee. Lo que sí es cierto es que su superficie es equivalente a la de los Estados Unidos y que se extiende por nueve países: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana francesa, Perú, Surinam y Venezuela. Actualmente, los recursos naturales del Amazonas representan un enorme potencial económico. Veamos cuáles son:

1. El agua:  El río Amazonas alcanza los 6800 km como ya se ha dicho. Nace en el lago Lauricocha (en los Andes peruanos), y su mayor recorrido se sitúa en Brasil (un 60%), aunque pasa igualmente por el conjunto de países amazónicos. Cuenta con más de 1100 afluentes y subafluentes, y su caudal se triplica durante el periodo de lluvias, pudiendo pasar perfectamente de 70.000 metros cúbicos a 300.000 por segundo. Con estos datos es imaginable la inmensa red fluvial con la que dispone, una enorme masa de agua que hace que el Amazonas posea más de un quinto de las reservas de agua dulce del planeta. Los países amazónicos, como es de suponer, tienen una importancia estratégica a escala mundial, pero cabe señalar que ellos mismos sufren la falta de agua potable, entre otras causas por la contaminación de las corrientes de agua cercanas a las poblaciones. Este es un problema que se repite en otros países del mundo y que los expertos aseguran que se agravará en el futuro hasta el punto en que se espera ya que para 2020, 76 millones de personas mueran por falta de agua potable. Es por eso que los recursos de agua dulce con los que dispone el Amazonas podrían ser utilizados más allá de Sudamérica. Esto abre todo un debate entre intelectuales que aseguran que el agua hará del Amazonas una región tan conflictiva como actualmente lo es Oriente Medio por su petróleo.

Recursos Naturales de Amazonas

Río Negro, el más caudaloso de los afluentes del Amazonas.

2. La biodiversidad. Es otro de los recursos naturales del Amazonas. 25 millones de especies de insectos (algunos sin clasificar), 1.300 de pájaros, 3.000 de peces, 430 de mamíferos (jaguares, pumas, tapires…), 427 de anfibios (ranas, sapos, tritones, salamandras…) y 380 de reptiles (tortugas, caimanes, serpientes…) conforma la fauna amazónica. Para especificar un poquito más, solamente la amazonía brasilera ya cuenta  con 100.000 especies de invertebrados. Todo ello sin contar con las especies vegetales, que suman varias centenas de millares. Cifras suficientes para comprobar que el Amazonas contiene aproximadamente la mitad de la biodiversidad mundial en sus parques naturales. Esta es una de sus grandes particularidades: la diversidad única en su género por su cantidad y dispersión espacial. Bajo su extraordinaria frondosidad conviven más de 4000 especies de mariposas y más del 20% de las especies de primates del planeta. Además, en las lagunas a lo largo del Amazonas florece la planta Victoria Regia, una especie de nenúfar cuyas hojas circulares alcanzan más de un metro de diámetro y, en ocasiones, hasta cinco metros, aunque cabe desmentir el mito sobre estas hojas que dice que pueden soportar el peso de una persona. También crecen otras muchas plantas con propiedades medicinales bien conocidas por los pueblos indígenas, plantas que las industrias farmacéuticas pretenden apropiárselas, patentándolas con beneficios exclusivamente propios, sin reportar ningún beneficio a las comunidades indígenas que les han transmitido esos conocimientos.

Recursos amazónicos

Un delfin rosado, especie única del Amazonas.

La importancia de este recurso natural del Amazonas reside en que muchas de estas especies únicas no existen en ninguna otra parte del planeta. Y es algo que está en crecimiento, cada día que pasa se descubren nuevos insectos y nuevas plantas que aumentan la lista. De la misma forma, también es cierto que  a causa de la explotación de la selva, desaparecen muchas especies que aún no se han podido identificar. Aproximadamente solo el 50% de ellas se han reseñado. El Amazonas es por tanto patrimonio mundial. Se le ha llamado también como “Pulmón del planeta”, porque tiene un papel de primer orden para regular el clima y las precipitaciones. Representa, como dije anteriormente, un potencial enorme en la producción de CO2, que es precisamente uno de los componentes naturales que permite reducir el impacto de la emisión de gas a efecto invernadero. Con todo, la renovación de los bosques es un proceso que puede durar centenas de años. El suelo de la selva amazónico no es tan rico como podamos pensar, sino que gobierna la pobreza, la fragilidad y la acidez. Ello explica que un árbol solo nazca a partir de las raíces de otro árbol muerto.

3. El tercero de los recursos naturales del Amazonas es precisamente el que encontramos en el subsuelo. Actualmente, existen 180 zonas de prospección y de explotación de petróleo y de gas.  Estas actividades están más presentes en Perú y Ecuador, en donde los dos tercios de la superficie de la selva amazónica de sus territorios están implicados. Es bien sabido que tanto el petróleo como el gas son objeto de codicia a escala internacional y que la explotación de estos recursos naturales amazónicos despierta muchos intereses y conflictos. También el oro es otro recurso valioso que se encuentra en algunas áreas de la Región Amazónica, y está siendo explotado de forma intensiva. Gracias a los medios de comunicación, los organismos de representación de los pueblos indígenas han encontrado un hueco en la escena mundial para defender sus territorios. Movilizaciones que han tenido un impacto en la opinión pública, llevando así a las empresas internacionales y a los Estados a revisar sus estrategias, y sobre todos sus discursos.

Recursos naturales amazónicos

La selva amazónica está llena de plantas medicinales.

Toda esta enorme riqueza biológica vista hasta aquí se explica porque durante millones de años el ecosistema amazónico ha permanecido inalterado. Los recursos naturales del Amazonas eran intocables. Pero desde hace un tiempo, la paz abandonó la selva y las aguas del río, arrebatada por la avaricia de los países desarrollados por conseguir más. Tal vez hubiera sido mejor que Francisco de Orellana no hubiera continuado su osadía aquel día de 1541 cuando la expedición con sus hombres pintaba mal. Tal vez hubiese sido mejor que el Amazonas hubiera pasado inadvertido durante algunos siglos más. Que el futuro amazónico peligra, ¿es una exageración? El tiempo lo dirá.

Fuente: openfsm.net

Foto 1: Mario Roberto Duran

Foto 2: Jorge Brazil

Foto 3: Jorge Brazil

Foto 4: Jorge Brazil